Por Hinojales han pasado multitud de pueblos y civilizaciones que han dejado marcada su impronta en el carácter, las tradiciones y costumbres en esta villa.

El primer dato del que tenemos constancia es un enterramiento de la Edad de Bronce en las inmediaciones del núcleo urbano, hoy poco estudiado y expoliado.

Posteriormente del paso de los visigodos nos queda una lápida paleocristiana del 568 d.C. situada hoy en la ermita de la Tórtola. También se han sufrido invasiones de los pueblos Lápidaceltas de los que se quedó un importante testimonio: La Danza de la Tórtola.

De los musulmanes, permaneces topónimos como “la cueva y el horno del Moro” y la pertenencia de Hinojales al distrito de Aracena, formando posteriormente parte del reino de Sevilla cuando Castilla  liberó a la sierra de la invasión portuguesa.

Hinojales se consolidan a partir del siglo XV con las inmigraciones de gallegos y leoneses, cuando se construye la iglesia, se pintan sus importantes “pinturas al fresco” y en el siglo XVI el Rey Carlos I le concede la carta de Villazgo independizándose  de Aracena.

Otro hecho relevante es que la Guerra Civil no paso por Pinturas-1024x768hinojales ya que el entices alcalde republicano Pedro Uceda instó a los ciudadanos a soterrar bandos y rencillas políticas y así nadie acuso a nadie y no hubo derramamiento de sangre. Esto es un hecho indicativo del carácter e idiosincrasia de los hinojalenses.