Fiestas de Ntra. Sra. de la Tórtola

La ‘fiestas patronales en honor de Nuestra Señora de Tórtola son las principales fiestas en el municipio de Hinojales.

Se celebran en la primavera, son de calendario fijo, comienzan el 30 de abril y terminan el 3 de mayo. La talla de la patrona, Nuestra Señora de Tórtola es una imagen de gran tamaño, antiquísima y muy bella.

Una de las características de las fiestas es la actuación de los ” danzantes”, espectáculo digno de ver. La danza es muy antigua, se tdanzafuestasdice que de origen celta, aunque este hecho no está demostrado. Aún así los primeros datos que aparecen escritos son de los siglos XIV y XV. También se le atribuye origen galaico perfectamente compatible con el origen celta, de todas formas lo mas importante es que esta tradición se ha conservado intacta a través de siglos.

En las fiestas hay un alto contenido religioso, lo que no impide el disfrute de grandes y pequeños en todo tipo de espectáculos tfiestasfestivos, como son actuaciones, bailes cada noche hasta la madrugada, una mañana dedicada a los niños con todo tipo de atracciones gratuitas, festejos típicos de pueblos andaluces, fuegos artificiales…

La Campanillá

Fiesta de las más divertidas y celebradas en el pueblo, aunque seguro que a algunas personas no les hace tanta gracia (a los implicados) .

La fiesta se celebra cuando una pareja se separan y vuelven a reconciliarse, la reconciliación da lugar a la fiesta, también se celebra esta fiesta cuando se vuelve a casar o juntar un viudo o viuda con otra nueva pareja o un separado.

De alguna forma, nunca se sabe como, alguien se entera de que la nueva pareja formada está en el pueblo en una misma casa y piensan dormir juntos, por muy en secreto que lo lleven, al rato se escucha sonar una caracola que va avisando del acontecimiento, los vecinos del pueblo comienzan a juntarse y sacan sus viejos campanillos, o cencerros y hacen una colecta para comprar bebidas, salen como en procesión por las calles del pueblo haciendo sonar los campanillos con un ruido atronador y cantando cuantas canciones atrevidas e inventadas sobre la marcha que se les ocurre, se dirigen a la casa de la nueva o reconciliada pareja y allí se quedan hasta que estos dan la cara y les invitan o hasta que se aburren de cantar.

En esta fiesta se lo pasan bien desde los pequeños hasta los mayores, pudiéndose encontrar cantidad de gente en bata o pijama ya que en su recorrido por el pueblo se va sumando gente que ya estaba acostada y se levantan para la ocasión. Es una de las cosas más divertidas que pasa muy esporádicamente en el pueblo de Hinojales.

Fiestas de “Los Tosantos”

Quizás las más antigua de las costumbres, se hace para venerar a los difuntos (día siguiente al de Todos los Santos) seguramente en su origen el significado sería diferente y esto se haría más por necesidad que como ahora que es puramente festivo.

Pues bien el día 1 de noviembre Día de Todos los Santos a eso de media mañana los jóvenes del pueblo ataviados con una campanilla y un cesto enorme recorren las casas del pueblo, al voz de :”La Santa Paz” haciendo sonar la campañilla y llamando a la puerta de todas las casas del pueblo pidiendo “la Santa Paz” que no es otra cosa que frutas, dulces, chucherías etc, algo para llenar el cesto (que a veces son varios cestos) desde refrescos hasta chorizos o pan, llenan el cesto con el consiguiente regocijo ya que, después de recorrer todo el pueblo van hacia la iglesia suben al campanario y allí se comen entre todos todo lo que han recaudado al mismo tiempo que hacen sonar las campañas en señal de duelo (es decir doblando) para recordar que al día siguiente es el día de nuestros añorados difuntos.

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Fiesta para lo jóvenes que disfrutan con su recorrido y su comilona y día triste para los mayores ya que casi todos han perdido a alguien en el camino.

Fiestas de los Quintos

Los jóvenes que al año siguiente irían a hacer el servicio militar, se reunían el segundo domingo del mes de marzo e iban al Ayuntamiento del pueblo donde el señor alcalde les medía (les tallaban) y les pesaba.

La fiesta en sí comenzaba la noche anterior del sábado, cuando estos se juntaban con amigos y familiares, casi siempre hombres, y acompañados con cualquier instrumento como trompetas, tambores, cornetas, salían por las calles del pueblo cantando y bebiendo (vino, licores,…) parando en las ventanas de las chicas.

Se pasaban la noche cantando canciones picantes, con malas letras y buena intención y enlazaban la noche del sábado con la mañana del domingo, “Día de la talla y día de los quintos”, después todos juntos, jóvenes y no tan jóvenes se iban al campo hartándose de comer, beber y cantar a costa y en honor de los quintos.

Una fiesta entrañable ya que los quintos, chavales de este pequeño pueblo eran amigos, cuando no familiares, de la mayoría de los asistentes. Esta fiesta se está intentando recuperar ahora con mayor alegría ya que los jóvenes no tendrán al año siguiente que irse a la mili.